
1932, Bacalaos Alejandra, Plaza de Abastos de Logroño, allí empezó una larga historia que se ha transmitido de padres a hijos, de vender el mejor bacalao que llegaba a nuestro país, aquel con el que se forjaron espíritus e ilusiones, se degustaron los mejores platos y se convirtió en tradición gastronómica de millones de personas.
Crecimos, y nuestra garantía de calidad nos sirvió para convertirnos en referentes del sector, apostando siempre por el mejor producto desde las gélidas aguas del norte europeo.
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